La ilusión se ha convertido en algo difícil de encontrar: una pieza que falta en todos los puzles por inventar.

Yo la tenía: iba y venía con la pieza sujeta. De repente, me vi forzada a abrir mi puño, y la pieza empezó a resbalarse por la palma de mi mano sudorosa. Mis dedos no tuvieron tiempo para reaccionar, no los pude doblar los dedos para impedir que la pieza cayera… Al final, siguió cayendo hasta que la vi desaparecer, lentamente, al tocar el asfalto.

He estado buscándola desde entonces, pero ya han pasado semanas y no puedo encontrarla.

Quizá deba dejar que las palabras la sustituyan: mi puzle parecerá incompleto, pero a veces las palabras pueden rellenar espacios vacíos.

Sí. Dejé que se me cayera al suelo la ilusión: mi idea de un cuadro perfecto, mostrando una vida perfectamente equilibrada y estable… La pieza que faltaba, que completaba la imagen de ese cuadro, no está. Aún así, tengo las palabras. Solo tengo que descubrir aquélla que esté a gusto rellenando mi espacio vacío.

Post scriptum

Quería encontrar una cita literaria que compenetrara de alguna manera con esta pequeña reflexión escrita a mano, sentada en el césped de uno de los recovecos de los Jardines del Buen Retiro, en un cuaderno que llevo siempre en el bolso.

Accidentalmente, y afortunadamente, me topé con este título dentro de la red:

Los espacios vacíos son imprescindibles para todo ejercicio reflexivo

Que tu mayor poder sea poder _______ a diario.

Durante toda mi vida me has enseñado a gestionar mis emociones. Me decías que cuando me sintiera abatida, escribiera. Me decías que esos destellos fugaces que pasan ante nuestros ojos y nos cambian el humor y la perspectiva, pasan porque tienen que dejar su estela en el corazón. Me decías que el corazón es un órgano que debe aprender a aceptar los acontecimientos que lo alteran: cuando los latidos del corazón se aceleran, cuando el ritmo del corazón cambia la entonación de la respiración… cuando ocurre, necesita adaptarse y para ello, debe aceptar que está experimentando ciertos estímulos.

Sin embargo, cuando el corazón vive en constante cambio y el mismo estímulo altera el ritmo cardíaco y la entonación al respirar se hace más entrecortada… ¿Qué se hace?

Me has enseñado a diferenciar la ilusión del sueño. Me costaba encontrar la distinción entre soñar con los ojos cerrados e imaginar, estando despierta, mis propias escenas. Me enseñaste a encontrar la matriz que hace que ambas acciones tomen caminos distintos, pero también el momento en el que se encuentran y parecen fusionarse.

«Que toda la vida es sueño, / y los sueños, sueños son». Segismundo lo sabía bien. Me lo enseñaste. Pero… sigo confundiendo los pequeños detalles con estímulos que provocan que mis ritmos cambien. Sigo asociando las mismas imágenes a emociones dispares. ¿Por qué?

Profesora, ¿qué hago ahora?

— Escribe. Escribe para entenderte. Si escribes y no te entiendes, sigue escribiendo. Te lo digo en estilo directo: escribe.

26 de marzo, 2022.
Madrid.

Mis emociones se están descontrolando.