Te conocí un 7 de marzo
encandilada por un misterio,
¿quién me iba a decir
que sería tan difícil
despegarme de ti?

Me encuentro acorralada,
atrapada por placer,
en nuestra amistad
espontánea y misteriosa…

¿Quién me iba a decir
que mi epicentro
(mi «yo» más atormentado)
perdería el equilibrio,
al saber que te irías?

Marzo, hoy te vas
y te llevas contigo el mar…
Marzo, te vas
y te llevas mis versos
(libres, prosaicos)
allá donde Europa,
bendita caprichosa,
reclama tus aventuras…

Vuelve, Marzo, vuelve…
que Europa, inmóvil, espere:
necesito saborearte otra vez,
necesito sentirte,
sentirte al cerrar mis ojos…

No quiero recordar
y darme cuenta de mi soledad…
No quiero despertar
y ver que la vida es cruel:
me regala tiempo,
y se lo queda…
me regala un amigo,
y se lo lleva…

No, no quiero.

Escribiré hasta que vuelvas,
hasta que el mar
(escondido en tus ojos)
vuelva a mirarme…
Escribiré hasta que mi muñeca,
ágil y rebelde,
duela.

Porque así es la vida:
si la vives, duele;
si no vives, duele más;
así es vivir en soledad.

Añadiré un verbo nuevo
a mi lista de palabras inventadas:
«dialectar», sintaxis sexual.
También te la llevarás.

Pero yo me quedaré,
y me quedaré con los momentos
(tesoros sumergidos)
compartidos entre fluidos.
Me quedaré, sabiendo
que regresarás deseando:
deseando dialectar,
deseando transmitirme
(sin omitir detalles)
tu vida en la caprichosa Europa…

«Bitácora», así la llaman:
ella guardará tus días,
ella me los traerá.

Y seguiré escribiendo…

Y seguirás viéndome
cuando pienses en marzo,
cuando descubras otros cuerpos,
cuando te lean en voz alta,
cuando te escriban poesía
o veas a mujeres más altas…

Verás a tu pequeña,
tu pequeña flor de primavera,
siempre deseosa,
siempre dispuesta,
siempre emocionada…

Verás a tu pequeña,
pequeña niña
de ascendencia valenciana
esperándote en la costa,
al amanecer.

Me conociste un 7 de marzo,
ahogada en el silencio
rompiendo las reglas…

Y ahora te vas,
dejándome el alma desnuda.

Te vas con Marzo,
me dejas con Abril…

No te olvides,
no te olvides de mí.

Rociriel
31 de marzo de 2019