Interpretación de mi voz. Despertar sensorial
Ahora, las riendas las lleva esa yegua desbocada que tiene por nombre Emoción.
Voz poética.
Secuencia I
Mi cerebro, confusión de sinestesias,
se deshace en pequeñas visiones:
formas y sombras de colores boreales,
y la caída,
mientras la vida sigue,
de respiraciones aceleradas
incrementando sus sentidos…
Mi cerebro experimenta vida
palpitante en ritmos y colores,
y mi corazón ejecuta veloz,
raudo, temeroso,
ejercicios involuntarios
volcándose
en cielo sin luna
llena,
abierto y excitado
y protagonista-antagonista
de los momentos ilustrados
inmortalizados
en la galería
de arte emocional
codificado,
enmascarado,
de imágenes sensoriales
de vida latente
y sostenida,
en recovecos mentales
persiguiendo, deseo a deseo,
materializarse.
Cerebro, analítico, creativo, intrépido…
deja que la celeridad de la pulsión ventricular
te alcance, en imágenes sensoriales
recién nacidas y desbordando vida;
deja que Corazón persiga,
levantándose de sus caídas,
experimentar el vals
musical
de la emoción viva,
nerviosa, refrescante,
danzando al ritmo de taquicardias
y la suma interminable,
seductora,
de palabras reinventadas.
Secuencia II
Sintiendo el frío
recorriendo anhelante
la interacción del cuerpo,
en búsqueda constante
del uso de palabras ilimitadas
sentenciadas
a desaparecer,
desprendiéndose de cada letra,
al consumir el deseo
invertebrado
de vivir con el alma en llamas,
incendiada por sus acciones
imaginarias
a manos de la justicia ordinaria.
Secuencia III
Derrocho tinta virtual
al querer interpretar
el compás acelerado
de una emoción real…
Derrocho tinta, de sangre,
al querer revivir ese matiz…
Volver a experimentar,
por primera vez,
el deleite de escuchar
dos respiraciones
tratando, incansables,
de generar una diferencia
en el compás…
Emocionarse es bailar
entre la fantasía y leves
pinceladas de realidad,
sutilmente disfrazada
de ficciones deseadas…
Vivo entre símbolos
invocando la belleza
del mundo sensible
a reacciones pasionales
profundamente,
ilusoriamente,
frustrantemente
idealizadas
atravesando ríos de sueños
buscando una interpretación
que encuentre la vivencia
entusiasmada
del destello de matices
nuevos
de una misma emoción.
Secuencia IV
La concordancia de un latido
al combinarse por accidente
dos sonidos…
Poesía escindida
en emociones bipartitas,
naturaleza léxica de la biología
que se intensifica
con el cruce,
involuntario y necesario,
de una mente perturbada
eclosionada,
renovada,
de los recursos del poeta:
una imaginación surrealista
embarcada
en ensoñaciones freudianas
simbolizadas
en erotismo
bañado en pensamientos
platónicos
llevando a cabo su lucha
contra la marea que se cierne
sobre una amistad sentenciada
a un puerto racional
llamado por los intelectuales
“Alegoría inalcanzable”.
Secuencia V
Convertir mi mente,
mi cuerpo, mi corazón,
la sangre cuya fluctuación
lenta me adormece la yema de los dedos…
Convertir el tacto,
el roce momentáneo,
involuntario,
en deseos de hoy,
y de mañana…
Descubrir
mientras escribo
las innumerables,
por no decir infinitas,
zarzas traicioneras
cubriendo la retaguardia
de mi particular campo de batalla…
Descubrir
mientras escribo
la lista innumerable,
por no decir infinita,
de conflictos mentales
que escenifican los análisis
racionales
de lo que la razón,
por no ser un proceso mental,
no entiende…
Por millones de razones
por las que esta noche,
mi noche,
no he podido soñar…
Por miles de segundos
por los que esta noche,
pálida,
no he dormido…
Aún no he terminado.
Nací con el corazón de un poeta, y con la ilusión de una niña abriendo regalos el día de Navidad… Nací con el deseo irrefrenable de seducir, y ser seducida, por las artes. Nací con el privilegio de escuchar las voces ocultas del corazón que éste se empeña en codificar. Nací con la vida sacudiendo mi cuerpo, nací con las perversiones menos imaginadas tatuadas en los rincones más perturbados de mi mente… Nací con la constancia, la perseverancia, y el masoquismo, corriendo por mis venas… Nací con la sangre coagulada en el cerebro, y es por ello que voy con efecto retardado a los acontecimientos… Nací con los pies sobre las nubes, por lo que me cuesta mantenerme cuerda… Nací con los sentimientos envalentonados, haciéndome pasillo al pasear…
Rocío G. Soldevila
En definitiva, nací así… Atormentada, erotizada, enrevesada…
No te compliques, no intentes entenderme, nadie puede… Yo no puedo.
Simplemente soy una sumisa más… Una aliada más de la pluma y el tintero… de la tinta, y el pergamino…
Soy una mente abierta, un campo despejado, un desierto expandiéndose…
Ya no sé lo que soy. ¿Qué soy? Dímelo tú.