La ilusión se ha convertido en algo difícil de encontrar: una pieza que falta en todos los puzles por inventar.

Yo la tenía: iba y venía con la pieza sujeta. De repente, me vi forzada a abrir mi puño, y la pieza empezó a resbalarse por la palma de mi mano sudorosa. Mis dedos no tuvieron tiempo para reaccionar, no los pude doblar los dedos para impedir que la pieza cayera… Al final, siguió cayendo hasta que la vi desaparecer, lentamente, al tocar el asfalto.

He estado buscándola desde entonces, pero ya han pasado semanas y no puedo encontrarla.

Quizá deba dejar que las palabras la sustituyan: mi puzle parecerá incompleto, pero a veces las palabras pueden rellenar espacios vacíos.

Sí. Dejé que se me cayera al suelo la ilusión: mi idea de un cuadro perfecto, mostrando una vida perfectamente equilibrada y estable… La pieza que faltaba, que completaba la imagen de ese cuadro, no está. Aún así, tengo las palabras. Solo tengo que descubrir aquélla que esté a gusto rellenando mi espacio vacío.

Post scriptum

Quería encontrar una cita literaria que compenetrara de alguna manera con esta pequeña reflexión escrita a mano, sentada en el césped de uno de los recovecos de los Jardines del Buen Retiro, en un cuaderno que llevo siempre en el bolso.

Accidentalmente, y afortunadamente, me topé con este título dentro de la red:

Los espacios vacíos son imprescindibles para todo ejercicio reflexivo

Que tu mayor poder sea poder _______ a diario.

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