
Voz: Rocío G. Soldevila.
Me he mirado al espejo:
mi pelo mojado
mojaba aún más
mis hombros,
mis ojos pronunciaban
callados los gritos
latiendo, descompasados,
en mi pecho;
mis labios se miraban
mirándose a través
del espejo:
esta soy yo.
El espejo, hoy, me ha mirado:
mi pelo seguía mojado,
mis ojos aún callan,
mis labios observan.
Al mirarme en el espejo,
atravesando los silencios,
me he reconocido:
mi voz ha vuelto
recogiéndose en mis labios,
la nitidez ha regresado
revelándose a mis ojos,
la calidez ha retornado
abrazándose a mi pelo mojado. Esta soy yo:
destapo mi pluma creyendo,
aún, en la magia de los momentos;
escribo palabras, uniéndolas,
sin pensar que podrían estar juntas;
esta soy yo,
parada frente a vosotros,
dejando escapar
la voz que un día
mantuve callada;
esta soy yo,
temblando,
dejando que la poesía
(el amor de mi vida)
por fin hable.