Durante un par de días he estado mirando hacia arriba. He visto que, lentamente, el cielo se abría.

¿Cómo se abre el cielo? Las nubes enfadadas se rinden y dejan desvanecer su rabia: la más espesa. la que ennegrece las nubes, se acaba diluyendo hasta que las propias nubes se convierten en blancos velos… Entonces, se abre el cielo: la belleza azul, observando desde arriba mira hacia abajo y permanece atenta a mis movimientos. Su azul inmóvil, estático y permanente se ve ornamentado por una luz potente y caliente. Es una luz que hoy brilla, incluso, con más intensidad que ayer y cuyos destellos cambian paulatinamente el color de mi piel.

Sigo mirando hacia arriba: el cielo está completamente abierto, es totalmente diáfano; rara vez se oye a los pájaros surcar el desierto azul… Sin embargo, puedo apreciar la suave brisa que provocan los pequeños aleteos de las mariposas. Esas pequeñas alas, simétricas, se acaban perdiendo en mis parpadeos.

El cielo se tatúa de vez en cuando con tinta que desaparece: uno o dos aviones juegan a ser pintores cuyos pinceles arrastran restos de témpera blanca. Todavía puedo vislumbrar su estela: quieren dejar su huella.

Levanta la vista, mira hacia arriba, búscale los ojos al cielo: ¿de qué color son?

Mis ojos de niña siguen mirando hacia arriba buscando sus ojos, pero la luz brillante me hace cerrarlos. Cuando los vuelvo a abrir, el cielo es aún más claro, aún más brillante. El cielo ha aprendido a brillar. ¿Ese brillo que desprende es el reflejo que irradian sus ojos? ¿Los he encontrado? ¿Los ves?

Desde aquí abajo, los ojos del cielo acaban de hacerse invisibles: ya no sé dónde están. ¿Me siguen observando?

El cielo y su belleza azul diáfana me cubren por completo. Es posible que si me concentro pueda sentir cómo me abraza al estirar los brazos y abrir sus manos: manos y brazos que mezclan los vientos.

Soy afortunada.

Las palabras me dejan hacer uso de ellas a mi antojo y puedo hacer fotografías con la escritura.

— Julio, he cumplido la primera misión que me has encomendado: hacer una fotografía del cielo. ¿Puedes verlo? Creo que he sabido capturarlo. También puedo enseñarte sus disfraces: utiliza al sol para maquillarse, o es el sol quien le pinta los labios al cielo…

Amanecer. Atardecer. Anochecer.

¿Qué disfraz estás viendo?

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