
Todo escritor que se precie tiene su propia biblioteca: un paraíso dentro de un mundo aparte en el que, como lector, puede refugiarse y evadirse de su realidad. Todos necesitamos una y diría que es necesario tanto para el corazón, como para la mente.
Este es un fragmento de mi biblioteca: sus tesoros me regalan una dosis de fantasía y ternura cada día.
Leer me fortalece. Y escribir sobre lo que leo, me enriquece.
Recientemente, han empezado a publicar mis críticas literarias en La carcoma críticas. ¿Cómo es posible? Mi querido amigo Iván Cerdán (autor de novelas como Confesiones de un anciano mientras le juzgan en Miami) me propuso una vez escribir alguna crítica sobre los libros que me regala y, acordándome de lo mucho que me gustaba escribir comentarios de texto y analizar obras, quise volver al mundo de la interpretación de voces ocultas entre las líneas de la escritura.
